sábado 21 de marzo de 2009

Sí, pero…

Leyendo la entrada anterior...

No te sientas culpable si no sabes muy bien qué quieres de la vida. Las personas más interesantes que he conocido no sabían qué hacer con su vida cuando tenían veintidós años. Es más, algunas de las personas más interesantes que conozco tampoco lo sabían a los cuarenta.

Bien… Ya no tengo veintidós. Ni siquiera cuarenta -el próximo mes tendré cuarenta y uno... ¿Y qué quiero…? ¿moriré sin saberlo? ¿de verdad no debo sentirme culpable… intranquilo?

La verdad es que las  (pocas) personas más interesantes que he conocido sí que lo sabían… o será que, después de todo, y por este mismo motivo,  no lo eran tanto (interesantes).  No sé.

Aparte de la personas a las que quiero y amo -y de esas otras personas a las que me refiero en el párrafo anterior (que no amo o quiero necesariamente)- yo mismo soy la persona más importante y más interesante que he conocido, supongo que debido a que nunca acabo de conocerme del todo -igual cuando me sepa completamente perderé definitivamente el interés por mi persona…

Esto me lleva a que saberse importante o interesante no es suficiente para saber que quieres hacer con tu vida -al menos ayudará en algo, digo yo, o no…

En fin, seguiré averiguándolo.

Si alguien quiere hacerme alguna suerte de sugerencia ya sabe donde hacerlo...